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zalito

San Cristobo en Teixeiro

Despues de soltar la tensión con el artículo anterior, si se le puede llamar así, ahora seguiré contando algo de mi vida, prometo y me comprometo a que todo lo que diga relacionado con mi vida y la de los mios será totalmente cierto, ya que con 36 años vividos, aunque no todo fueron aciertos, tampoco reniego de lo que yo comunmente llamo cagadas.

Lo que más echo de menos o como decimos los gallegos mi mayor morriña, ya que es algo que está muy, pero que muy dentro de mi, es mi aldea, San Cristobo, cuatro casas, tres familias y mucho monte donde perderte, vacas, dos o tres ovejas, cuatro o cinco cochos ( cerdos), gallinas, conejos y muchos perros, sobre todo en casa de mis abuelos que él era cazador, y ahora casi toda mi familia, bueno solo los hombres, más adelante hablaré de los ideales de mi familia, que a día de hoy nada tienen que ver con los mios.

En aquel lugar perdido de la mano de, de ese no, que yo no lo conozco, perdido, eso quiere decir que hasta hace mas o menos cuatro o cinco años, virgen de la mano, no del hombre, sino de la mano de jaurias humanas que por donde pasan arrasan todo o lo transforman sin importarles lo más mínimo, ya que ni siquiera son conscientes de ello, por el egoismo que nos domina a todos. Allí están mis mejores y más buenos momentos de 36 años, y eso que seguramente solo estuve allí unos 10 o 15, pero fueron intensos. Mi abuela es mi madre, más que mi madre biológica, pero que no se entere, aunque yo creo que lo sabe, se me nota, mi abuelo fue un maestro o profesor en hacerme sentir la naturaleza, respetarla y a día de hoy tener necesidad de gozar de ella semanalmente(pero no un padre), yo creo que mi abuela ejerció de ambos, es parte de mi.

En el próximo capítulo más, aunque hoy tengo muchas ganas de dejar que mis sentimientos por lo menos os rocen un poquillo y la sensibilidad que todos llevamos dentro se deje notar, aunque sea poco, que tod@s a la vista de los demás somos fuertes o chulos (como yo), llorar no es malo, al contrario, es necesario y te hace sentirte vivo aunque en ese momento duela.
Chao chaito.

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